Pendientes de alta joyería en oro blanco de 18 kt, protagonizados por dos esmeraldas naturales talla pera que suman 2,75 quilates. Cada piedra aparece enmarcada por un halo de diamantes y coronada por un diamante superior; en conjunto, los diamantes alcanzan 1,70 quilates.
Un diseño clásico de elegancia luminosa, en el que la silueta en forma de lágrima intensifica el verde profundo de las esmeraldas y crea un sofisticado contraste con el fulgor de los diamantes. Una pieza excepcional concebida para pasar de generación en generación.












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